Con frecuencia escuchamos que los estudiantes no tienen nivel, no traen bases, no saben escribir o no comprenden lo que leen.
Esas dificultades pueden ser reales, pero la conversación no puede terminar ahí. También debemos preguntarnos qué estamos haciendo frente a esa brecha.
No podemos exigir lo que nunca enseñamos
No podemos exigir autonomía a quien nunca aprendió a ser autónomo ni pensamiento crítico a quien solo ha memorizado para sobrevivir.
El problema no siempre es el estudiante. A veces es el vacío entre lo que sabe y lo que el sistema espera que sepa.
Para conversar¿Cómo estás acompañando esa brecha en tu aula?
